“La escritura es inseparable del devenir, escribiendo, se deviene-mujer, se deviene-animal o vegetal, se deviene-molécula hasta devenir-imperceptible.
(…)
Devenir no es alcanzar una forma (identificación, imitación, mímesis), sino encontrar la zona de vecindad, de indiscernibilidad o de indiferenciación tal que ya no quepa distinguirse de una mujer, de un animal o de una molécula.”
The waste head
Una multitud, que parecia no pertencer a ese espacio que ocupaba. El lugar, la Facultad de Filosofía y Letras; la hora, el atardecer. Todo (como suele ocurrir en los sueños) era un poco distinto, una ligera magnificación alteraba las cosas. Bruscamente los atudió un clamor de manifestación.
Alguien gritó. Una horda había llegado. Eran seres superiores sin duda alguna, dueños originarios de ese lugar en el que se encontraba la multitud. Uno de ellos se dirigió a la multitud:
“Muchos de ustedes no están acostumbrados a lo sutil. No conocen los matices, los grises. No pueden ver más alla del blanco o del negro. Poseen una lógica dual. Estructuralista. No están acostumbrados a la desesperación de la tercera, de la cuarta,o quinta opción. Carecen de vuelo intelectual. Se arrastran en el suelo liso, se ahogan en la llanura más plana. Caminan en la chatura más absoluta bajo una penosa máscara de relatividad. Son liberales de la peor calaña, liberales de un julio argentino. Tienen un concepto errado de libertad. Esta consiste en saber que tal cosa como la elección libre no existe. Ustedes son en base a una serie de cosas dadas y no pueden salir de ellas por el pobre esquema mental que poseen. Ustedes aman la sinceridad, la esgrimen como si fuese un valor muy elevado. Pero sólo hasta que se enfrentan a una verdad que no les gusta. Les gusta catalogar, construir paradigmas. Así viven tranquilos. Los potenciales los asustan. El discurso que se escapa de su esfera de normalidad molesta, choca. Son incapaces de concebir la idea de lo absurdo. Viven vidas miserablemente felices. Una felicidad que los embarga al no cuestionarse nada. Hacen de su existencia un artificio patético en la que la pregunta por el suicidio nunca se formula.”
La multitud oyó, pero no entendió. Se fueron yendo, no era ese lugar feo, sucio, reducido, el suyo. Su lugar era mucho más amplio: El mundo le pertenecia a la multitud obtusa.
Ni ángel ni rebelde.
No arriesgó nada
no practicó la irreverencia
no mordió el sexo del paraíso
no padeció la pesadilla del vivir
no aulló por falta de demonios en el vientre
no enturbió el agua de ninguna academia
no gozó la locura de la realidad
no destruyó su propia fisiología
no reveló lo insensato de la sensatez
no orinó ni escupió ni eyaculó fuera de foco
no hizo de la palabra la enemiga total
no metió ningún dedo en la llaga
de ninguna cosa hizo destino
no tuvo miedo de sí mismo
no metió mundo ni absoluto en sus venas
no arrulló entre sus brazos una bomba ni siquiera pacífica
no tuvo pensamiento ni ademanes ni colores militantes
no se encamó con el monstruo de sí mismo
no hizo del vacío una utopía
no amó ni para nacer ni para morir
no telefoneó al otro mundo, no arrojó
bocanadas de sangre sobre el orden y el lenguaje.
Fue correcto adecuado municipal y obvio
o sea una buena persona en el peor sentido de la palabra.
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Joaquín Giannuzzi
No te salves.
“…
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Benedetti.
To look life in the face, always, to look life in the face and to know it for what it is. At last to know it, to love it for what it is, and then, to put it away. Always the years between us, always the years. Always the love. Always the hours.
It was one of those days when it’s a minute away from snowing and there’s this electricity in the air, you can almost hear it. Right? And this bag was just dancing with me. Like a little kid begging me to play with it. For fifteen minutes. That’s the day I realized that there was this entire life behind things, and this incredibly benevolent force that wanted me to know there was no reason to be afraid, ever. Video’s a poor excuse, I know. But it helps me remember… I need to remember… Sometimes there’s so much beauty in the world, I feel like I can’t take it, and my heart is just going to cave in.
-How are you feeling?
- I’m right on the edge. I don’t know what comes next.
Un paisaje para el desierto.
Lo que era todo tiene que ser nada.
Anoche me dijeron algo así “La música que estas escuchando no ayuda demasiado, es para pegarse un tirito”- Lo que me movió a pensar.Que no es lo mismo que lo que me movió a escribir. Lo que me movio a escribir es tener que estudiar, y cuando uno debe estudiar cualquier cosa parece mas profunda, o trascendental que el mundano estudio para la obtención de un título. Así lo pensamos en ese momento. En este momento, en el que el placer parece ser una especie de Cruz del Sur.
Volviendo al tema de la música para pegarse un tiro. Cuando me encuentro pensando eso, o cuando un tercero me lo hace notar, enseguida pienso en la paradoja del huevo y la gallina. ¿Qué estuvo primero la depresión o la música depresiva? Suelo inclinarme por la primera, la depresión viene antes. La música depresiva es solo un agregado que sirve para incrementar el goce masoquista en el que sumerjo de tanto en tanto.
La música, el cigarrillo, el alcohol que acompañan a los momentos depresivos o bajoneros forman parte de un acting, de una performance. ¿Para quién? Para mi misma. Una cuota alta de narcisismo, ¿no? ¿Cuál es el sentido de estar escribiendo esto en pijama con un cigarrillo a mi lado, escuchando la Marcha Fúnebre de Chopin? Pura pose. Pero ¿qué es la vida sino eso? ¿Qué es la vida? (Aparte de una mierda). Es una actuación, de nosotros para nosotros. O así la vivo yo. Como un continuo pliegue. Supongo es parte de mi neurosis. Maniática del segundo grado.